Carrera Bachillerato y Licenciatura en Ciencias de la Religión

Carrera Bachillerato y Licenciatura en Ciencias de la ReligiónLo religioso no es solo una manifestación cultural, es también una manera de comprender el mundo y de estar presente en su transformación. La historia de Costa Rica ha sido testigo de esta afirmación: mucho del destino de nuestra sociedad, tanto en el campo político, económico y social, se ha forjado con la relación Iglesia-Estado, que no siempre ha sido pacífica. En efecto, repensar lo religioso como un espacio de crítica supone adentrarse en la vinculación que este tiene con su entorno y cómo lo modifica.

Si lo dicho hasta aquí es validado para todo tipo de religión, particularmente lo es para la cristiana, ya que desde los orígenes mismos de su tradición se ha creado un espacio de pensamiento crítico, la teología, ha permitido expresar de manera fundada y sistemática no solo la identidad de la iglesia, sino incluso propuestas filosóficas, sociales y políticas.

Mantener este espíritu se ha hecho hoy más indispensable, ya que la proliferación de fenómenos religiosos nuevos, demasiados funcionales a las exigencias del mercado, ha ido diluyendo la tarea de transformación social en aquellas personas que se adhieren a las nuevas creencias. Y, como todo movimiento consumista, ha ido perneando la manera en que los hombres y mujeres comprenden su entorno e interactúan con él.

El resultado ha sido que las formas religiosas tradicionales han ido perdiendo su vocación transformadora y ética, y se ha ido construyendo un pasivismo conformista alarmante. Es por ello que, dentro de las mismas iglesias cristianas, urge retomar el estudio de las ciencias religiosas. Por tal motivo es que la Universidad propone la carrera de Bachillerato y Licenciatura en Ciencias de la Religión, para preparar docentes y agentes pastorales en los diferentes niveles que la comunidad católica demanda, con el fin de que el cumplimiento de lo religioso no sólo sea un objeto de consumo individual, sino una manera de vivir el día a día de manera responsable, buscando construir un mundo más humano.

Cada vez más, la iglesia laica busca comprometerse en el trabajo pastoral. Y cada vez más, la jerarquía de la iglesia reconoce la importancia de esta participación, pues en definitiva ha de constituirse en el futuro en el trabajo conjunto como iglesia que es.

Esta carrera responde a la necesidad creciente de esa iglesia seglar de participar en su construcción con un conocimiento cimentado en el saber científico, pero también de las personas que en la iglesia han optado por la vida consagrada.

La Ley Fundamental de Educación aprobada en 1957, en el Capítulo I, Artículo 2, inciso b, relacionado con los fines de la educación costarricense, anota que el proceso educativo debe “contribuir al desenvolvimiento pleno de la personalidad humana”. Lo anterior implica que todas las acciones pedagógicas deben tender al fortalecimiento y enriquecimiento en el nivel individual, ajustándolo a cada situación concreta, lo que implica reconocer las necesidades de formación de todas las personas.

Tomando en consideración lo anterior la Universidad Teológica de América Central Monseñor Oscar Arnulfo Romero, considera relevante el contar como parte de su oferta académica, la carrera en Teología.

Esta carrera pretende dar respuesta al faltante de profesionales en esta especialidad, puesto que hoy día muchos de los encargados de los servicios de Educación Religiosa son docentes que más que preparación universitaria en pedagogía, necesitan formarse en el pensamiento teológico. Esto les permitirá orientar a las personas con quienes trabaja, formarse criterios éticos, filosóficos y políticos más acordes con las necesidades actuales de la sociedad, en coherencia con su fe cristiana.

Con esta visión, el fin de esta carrera es lograr un profesional especialista en ciencias de la Religión que trabaje en forma integral, metodologías que le permitan la realización de un trabajo pastoral efectivo y eficaz en miras de lograr contribuir a la formación de ese ser humano con habilidades, intereses y actitudes.

Ante el reto que impone esta carrera el futuro profesional deberá tener como principal característica la ética, así como su vocación al servicio desinteresado hacia los demás sin caer en falso sentimentalismo, sino una vocación espiritual objetiva, seria, sensata basada en el conocimiento, en la práctica profesional de alta calidad y un carisma personal para involucrar a otros profesionales, a la comunidad y todos los actores sociales en el marco de la docencia, investigación y extensión a que contribuyan en la adquisición de una mejor formación pastoral para estas personas y su núcleo familiar.

La universidad concreta su filosofía en los fines fundamentales de la misma, entre los cuales se destaca la formación de profesionales y humanistas, que contribuyan al cambio que demanda el país para su desarrollo”. Según datos del Censo Nacional de población, para el año 2000 había en Costa Rica 525 sacerdotes, para una población de 4, 220, 553 habitantes. El aumento de la población requiere de instituciones a nivel superior dispuestas a asumir el compromiso de aportar a la formación de agentes pastorales, en los niveles que demanda la comunidad católica.

Sobre la forma de difusión del conocimiento, es válido considerar que se propone que el proceso educativo revista de importancia toda actividad que promueva la reflexión y el análisis con el fin de no caer en la educación memorística, de repetición de teoría que a veces no se comprende y que con dificultad se cuestiona. Consecuentemente se asume que los diversos cursos correspondientes a la especialidad que se propone incorporen el trabajo práctico y la resolución de problemas reales; sin obviar como es un hecho la teoría que les respalda. De lo anterior, se deriva el hecho de que cada profesor deberá dirigirá su curso a la acción concreta en el medio en que deberá desenvolverse el profesional.

Con respecto a los principios pedagógicos se priorizan el principio de actividad, en el que se mantiene relación con el rol dinámico del estudiante y que le permite participar en el crecimiento de su experiencia personal y profesional, así como el principio de individualidad, el que hace referencia a la singularidad de todo ser humano, y por tanto el papel de la educación respecto a esto, es innegable.

El principio de socialización que apunta básicamente al hecho de considerar al estudiante como un ser social y por tanto es indispensable generar estrategias educativas que tomen en cuenta y desarrollen esta condición para el logro de una mejor preparación social y académica.

Finalmente, el principio de realidad, debe vincular al estudiante con la naturalidad y realidad que su profesión le exige; así el currículo en materia teológica deberá dinamizarse en el campo de acción laboral que le compete.

Con respecto al enfoque, debe tenerse claro el hecho de que la UTAC visualiza al ser humano como un ser provisto de potencialidad genética que se desarrolla armónicamente en interacción con el ambiente, en las dimensiones cognoscitiva y socioafectiva del desarrollo humano.

Sobre el grado de centralidad que se asigna al estudiante de Ciencias de la Religión en el proceso de enseñanza-aprendizaje a lo largo de su formación, se destaca que debe recibir conocimiento básico aportado por las áreas del saber de la carrera específico y concreto en cada uno de los programas de curso. Así mismo, se conceptualiza como un ser activo, dinámico, participativo, crítico, creador y finalmente comprometido con las implicaciones de esta carrera.

En cuanto al papel del estudiante, se promueve una metodología con estrategias activas, basada en la vivencia real y el análisis de problemas; así como el mayor contacto con el problemática que abarca la religiosidad. Ante esta situación no se omite la consideración que se da a la exposición magistral y el valor de la lectura. El formador religioso por su parte, asume el papel de directivo, guía del proceso y que considera el contenido como un medio para el desarrollo intelectual del estudiante.

Con respecto al contexto socio-cultural, el estudiante deberá desempeñar el acto educativo en el ambiente en el que estará inserto como profesional; en las de ciencias religiosas, como en todos como espacios de experiencias que promuevan el contacto con su acontecer laboral futuro.

Fundamentado en lo anterior y de acuerdo con lo dispuesto en la normativa vigente (Ley N° 6693 de creación de CONESUP y el Derecho Ejecutivo N° 29631-MEP, Reglamento General del CONESUP), el Instituto Teológico de América Central (ITAC) solicita la aprobación de la carrera de Ciencias de la Religión en los niveles de Bachillerato y Licenciatura, para lo cual cuenta con los requisitos físicos necesarios, los equipos indispensables y el personal académico necesario, lo suficientemente capacitado para el desempeño de las funciones propias del cargo, según puede constatarse en los documentos que se aportan.

 

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